Mil anuncios de tarot

Cómo será publicar un anuncio en el tablón

Libreta abierta con renglones vacíos, un bolígrafo y una baraja de tarot cerrada sobre una mesa de madera clara

Un formulario corto, unos pocos campos obligatorios y una revisión antes de salir. Así lo tenemos pensado, y así lo contamos para que quien vaya a anunciarse sepa qué se le va a pedir.

Todo lo que sigue es un borrador. Puede cambiar antes de abrir.

Los campos del anuncio

El título irá con un límite de caracteres bajo. En un listado se lee la primera línea y poco más, y un título largo acaba en mayúsculas y signos de exclamación para llamar la atención. Con pocos caracteres no cabe el grito.

Después, la categoría (consulta, curso, venta de baraja, evento o búsqueda) y la modalidad: presencial, por teléfono, por vídeo o por chat. Si es presencial, la provincia y el municipio. La dirección exacta no hará falta y no la pediremos; quien quiera darla la dará por privado.

La descripción será libre, con un mínimo de palabras. Un anuncio de una línea que solo dice «tarot, llámame» no le sirve a nadie para decidir.

Y una forma de contacto. Una, la que el anunciante prefiera.

Lo que habrá que decir sí o sí

Hay datos que el lector necesita y que en los anuncios de tarot suelen faltar. Los pondremos como campos obligatorios, no como consejo:

Con eso basta para que nadie llame a ciegas.

Lo que pediremos a quien publica, sin que salga

Un correo para verificar la cuenta y un teléfono móvil que recibirá un código. Ninguno de los dos se mostrará en el anuncio si el anunciante no quiere. Sirven para otra cosa: saber que detrás de cada anuncio hay una persona concreta y poder contar cuántos anuncios tiene cada una.

También habrá que confirmar la mayoría de edad. Es contenido para adultos y así se tratará.

Fotos

Una o dos como mucho. En las ventas de barajas, obligatoria al menos una de las cartas reales, no la de la caja sacada de internet. En las consultas, la foto será opcional, y se rechazarán las imágenes de bancos de fotos que pretendan ser la persona que anuncia: si sale una cara, tiene que ser la suya.

Después de enviarlo

El anuncio queda pendiente hasta que alguien lo lee. Si hay algo que corregir, se devuelve con el motivo escrito, para que el anunciante lo cambie y lo vuelva a mandar. No queremos rechazos mudos.

Cuando caduque, llegará un aviso para renovarlo con un clic. Si no se renueva, desaparece. Así el tablón no se llena de tarjetas amarillentas de gente que ya no atiende.

En la otra página explicamos qué se mira en esa revisión: cómo frenar los anuncios duplicados y los falsos.

También en esta web: Cómo frenar los anuncios duplicados y los falsos